El comerciante de 36 años que mató de tres disparos a un adolescente en Mar del Plata ya había estado involucrado en un hecho similar a principios de 2024, cuando baleó a un ladrón con la misma pistola en un galpón del barrio Santa Rita.

Por ese episodio, la Justicia lo imputó por lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego, pero no le impuso medidas restrictivas de su libertad. Actualmente, permanece detenido en la Unidad Penal N°44 de Batán. Este lunes se negó a declarar y sus abogados solicitaron que reciba atención psicológica y permanezca bajo resguardo, ya que, según la defensa, todavía atraviesa un estado de conmoción y angustia y declarará más adelante.
Según confirmó el portal local 0223, en febrero de 2024 el hombre protagonizó otro hecho violento cuando se activó la alarma de una fábrica ubicada en Magallanes al 7800. El comerciante se acercó al lugar acompañado por su hermano y encontró a un intruso armado con un cuchillo. En ese contexto, disparó con su pistola Taurus G3 calibre 9 milímetros, impactando en la pierna derecha del sospechoso, quien además sufrió un corte en la cabeza y debió ser trasladado al Hospital Interzonal General de Agudos.
En esa causa, el hombre fue inicialmente notificado por homicidio en grado de tentativa. Sin embargo, con el avance del expediente, la imputación fue recalificada a lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego, y recuperó la libertad. Ahora, esa historia vuelve a cobrar relevancia en la investigación por el crimen de Sebastián Nazareno García, de 16 años.
La pistola Taurus G3 calibre 9 milímetros, que fue secuestrada tras el homicidio, está registrada a nombre del comerciante, quien contaba con Credencial de Legítimo Usuario vigente. Sin embargo, tenía autorización para tenencia pero no para portación del arma.
El hecho ocurrido el sábado último se produjo cuando un grupo de seis jóvenes, que se movilizaba en tres bicicletas, se acercó a una Toyota Hilux estacionada en la zona de Champagnat, entre Saavedra y Primera Junta. El comerciante, que estaba dentro del vehículo, creyó que intentaban robarle y disparó contra el grupo. Como resultado, Sebastián García recibió tres balazos y murió casi en el acto. Otro menor, de 15 años, también fue herido y requirió la amputación de tres dedos de una mano.
La autopsia preliminar confirmó que el adolescente recibió tres disparos: uno en el pecho y dos en los hombros. Falleció debido a una hemorragia masiva y un paro cardíaco.
En la escena del crimen, la Policía secuestró siete vainas servidas, las tres bicicletas abandonadas por los jóvenes, la pistola utilizada por el comerciante, otra pistola calibre 9 milímetros, una escopeta, cargadores y municiones. Un dato relevante es que la camioneta no presentaba impactos de bala.
Hasta el momento, no hay denuncia formal por robo vinculada al episodio ni imágenes de cámaras que registren el momento exacto de los disparos. El único domo del Centro de Operaciones y Monitoreo de la zona estaba enfocado en una pareja que esperaba el colectivo y solo captó la huida tras las detonaciones.
La defensa del comerciante sostiene que actuó para protegerse tras una seguidilla de ocho robos y podría plantear la hipótesis de un intercambio de disparos, aunque no se hallaron orificios de bala en la camioneta. La Justicia deberá determinar si, en caso de legítima defensa, el comerciante se excedió en los límites permitidos.
Los proyectiles extraídos del cuerpo del adolescente serán peritados junto con la pistola secuestrada para confirmar si salieron de esa arma.
La fiscal Constanza Mandagarán investiga el hecho, mientras que el Juzgado de Garantías N°3, a cargo de Rosa Frende, deberá resolver en las próximas horas si convierte la aprehensión en detención formal.