Con Nuevos Jefes En La Policia Provincial Ya Hay Intervención De Regionales Y Pase A Retiro

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El gobierno provincial jubiló a 31 altos comisarios de la Policía de Santa Fe, como primer intento por renovar la fuerza, e intervino la Unidad Regional XVII, del departamento San Lorenzo, ante la situación de algunas autoridades investigadas por probables vínculos con el narcotráfico. Fueron dos medidas que el ministro de Seguridad, Marcelo Saín, resolvió como gesto político hacia fuera y hacia dentro de la institución en la que revistan 18000 hombres y mujeres, y que atraviesa una crisis de confianza superlativa en su relación con la prosperidad del delito en la provincia.

Un remate a la estocada del gobernador Omar Perotti en su discurso de asunción hacia sus antecesores socialistas y también hacia la interna del peronismo: «Se acabó el pacto de gobernabilidad con el delito», había dicho. En esa interna talla el senador Armando Traferri, precisamente jefe político del departamento cuya policía acaba de ser intervenida por tres meses y sus jefes, pasados a retiro con graves sospechas encima.

REUNION SIN CELULARES

Igual que en su primera reunión de gabinete, ayer Perotti obligó a todos –policías y funcionarios– a descartar sus teléfonos móviles al entrar al Salón Blanco donde asumieron como jefe y subjefe de la Policía de Santa Fe el comisario retirado Víctor Sarnaglia –creador de la Tropa de Operaciones Especiales en 1997– y Martín Musuruana, respectivamente. Cerraron la puerta a la prensa y el acto continuó con la designación de Maximiliano Bertolotti a cargo de la Agencia de Investigación Criminal (lo que hasta ahora se llamaba Policía de Investigaciones, PDI y que fue desarticulada), y de Mariana Olivieri como titular de la Agencia de Control Policial (hasta ahora esto era la Dirección de Asuntos Internos).

«Policía que resiste va preso, y el que jode va al calabozo», fue la advertencia que lanzó Saín al salir del acto y ratificar en rueda de prensa el contenido de su primer decreto: el pase a retiro de 31 comisarios que cumplieron los 30 años de servicio reglamentarios y –se explicó– atrasaban la cadena de ascensos en la cúpula de la fuerza.

«El primer gran desafío es volver a construir la confianza de la gente en la policía, que de alguna manera sentimos que está quebrada», asumió el ministro.

«Hemos elegido una cúpula completamente nueva. No compartimos cómo se ha conducido la institución policial en los últimos años; hoy pasamos a retiro a una treintena de altos oficiales y a otros sin funciones, a la espera de destino. Los últimos dirigentes policiales ya no están más en la institución policial», dijo Saín. En la lista de los retirados hubo algunos nombres que representan la intención de la gestión Perotti por desterrar a quienes condujeron la Policía en los últimos años de gobierno del Frente Progresista.

Así dejó la Policía el jefe de la URII (Rosario), Marcelo Gómez, quien había pedido el retiro a poco de asumir Saín. El ministro lo había retado por Whatsapp cuando supo que había retirado la custodia del Centro de Justicia Penal, edificio atacado a balazos más de una vez. «Voy a ir y la cosa se pondrá picante», le había espetado el nuevo titular de Seguridad.

Otros que también pasaron a retiro por no contar con la confianza de las nuevas autoridades fueron el primer jefe de la PDI, Daniel Corbellini, y el actual, Marcelo Albornoz, y otros jefes de unidades regionales como Carlos Blase (San Jerónimo), Fabián Forni (Castellanos) y Juan José Vouilloz (Las Colonias).

En Rosario asumieron como jefe y subjefa Claudio Romano –viene de desempeñarse en la policía de Cañada de Gómez– y Danilo Villán. Reemplazan a Gómez y Carina Degra, que pasa a cargo del Departamento de Operaciones provincial, junto con el ex jefe de las TOE, Adrián Forni.

La resolución de mayor impacto fue la intervención de la UR XVII, con base en San Lorenzo. Saín lo decidió a pedido del nuevo jefe provincial, Víctor Sarnaglia. Su jefatura –Gonzalo Paz y Gustavo Rapuzzi– pasaron a retiro. Este último padece una enfermedad grave, y el primero quedó en el ojo de la tormenta por presuntos vínculos con Esteban Lindor Alvarado, detenido por homicidio y asociación ilícita, e investigado por liderar una red de narcotráfico. Paz había pedido el pase a retiro cuando vio el curso de la investigación contra Alvarado y el cambio de escenario político en la región.

En los argumentos de la resolución ministerial que dispuso la intervención se considera que la policía sanlorencina presta «un servicio deficiente», que los delitos aumentaron, pero por sobre todo, lo más estridente fueron las detenciones de dos oficiales de autoridad y llegada directa a Paz: el ex jefe de Drogas Peligrosas Gustavo Spoletti y Cristian Di Franco. Estos dos hasta ahora están involucrados en la investigación contra Alvarado, pero Paz también ha sido mencionado.

Otros detonantes fueron las coimas que un ex jefe de la Alcaidía le cobraba a los presos, en conocimiento de Paz y Rapuzzi, y el reciente atentado sufrido por el fiscal Aquiles Balbis, a cargo de investigar aquel hecho de corrupción.

Por recomendación de Sarnaglia, Saín designó como interventores al director de Policía retirado Carlos Lemos (ex TOE, como el jefe) y Claudio López.

 

 

 

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